Una perversión (ahora se llaman «kinks») de marcado origen cultural estadounidense y que no tiene demasiado seguimiento en España, algo más quizá en Hispanoamérica, es la bimbofication. Una palabreja que no creo que tenga una traducción fiel a nuestro idioma.

En los 50 a esta muchacha le darían un plato de lentejas.

El origen de tan americano fetiche se puede encontrar en varios factores culturales que vienen a relacionarse con la perfecta ama de casa americana, algunos de los cuales han encontrado su nicho de práctica dentro del BDSM moderno.

En mi opinión las patas de la mesa de la bimbofication vienen a resumirse en tres, que cubren sus aspectos mentales y estéticos.

  • Lo que se ha bautizado como Household 50’s. El sueño americano de la mujer dispuesta y sumisa siempre sustentando a su pareja, muy de su casa. Ignorante y despreocupada de lo que suceda fuera de su burbuja de neveras forradas de plomo y lavadoras automáticas. A su lado la sección femenina de la Falange parece una acampada con Sarah Connor.
  • La idea de Barbie, como perfecto modelo físico de femenización y «dollification», la transformación en muñeca. La idea, claro, porque la muñeca Barbie calza unas 91-46-84 y se rompería las caderas al caminar. La Barbie original americana es una adaptación de una muñeca alemana de los 50, que era así muy aria, y su inmensa popularidad en los USA la convirtió en un icono cultural, para bien o para mal. Este modelo de belleza plástica tuvo su cenit en los 90, con celebrities como Pamela Anderson, Jenna Jameson y no pongo más que me siento viejo.
  • La hipersexualización de la imagen creada en el punto anterior. El uso casi abusivo de maquillaje o ropa provocativa con la idea de la objectificación sexual, y la conversión voluntaria en una suerte de muñeca hinchable. Y la cirugia estética. Principalmente aumento de pecho, pero las modificaciones de labios, pómulos, nariz y demás son también populares.
Aquí Bild Lilli, cuya patente compró Mattel para comercializar a Barbie.

Por lo tanto, en el concepto clásico de «bimbofication» encontramos una parte física, que incluye el maquillaje y la forma de vestir, hipersexualizada con el abierto objetivo de levantar pasiones entre la concurrencia. Por otro lado una parte mental, minimizada para convertir a la bimbo en la clásica rubia idiota de las películas norteamericanas.

La bimbo representa la jefa de animadoras, la vigilante de la playa, la novia media de Hugh Hefner, centrada en mantener una apariencia apetecible para los demás y con una disposición más o menos acusada a ser utilizada como una suerte de herramienta sexual.

Es un proceso que requiere unas rutinas y pautas tremendamente repetitivas y aburridas, muy lejos de la aparente magia por hipnosis que algunos propugnan. Requiere igualmente de una predisposición a cambiar hábitos de vida.

Ejercicio y dieta se convierten en la columna vertebral de la transformación. Eso por no hablar de la disposición a someterse a cirugías invasivas y en ocasiones poco necesarias.

Respecto a la parte mental, no parece haber un método mágico para volverse una hortaliza con patas, pero los ejercicios de aislamiento del mundo (no oír ni leer noticias o sucesos de actualidad, por ejemplo) pueden ayudar a crear una sensación real de desconexión y de no saber de qué habla nadie.

Un antes y un después realista de un proceso bimboficador Fuente Reddit

Como vemos en la imagen de arriba, la modelo en esta ocasión es de cabello moreno. La bimboficación ha avanzado a la par que el BDSM se iba poniendo de moda y como no hay normas ni leyes escritas gentes de todo tipo y condición se han reunido en torno a la siliconada hoguera de este fetiche.

Tanto Dóminas como sumisas hablan abiertamente de su interés en transformar su cuerpo, y algunas su mente, poniendo sus esperanzas en prácticas un poco chirriantes, como la ya mentada hipnosis (a veces via Skype, tócamela roque) con la idea de crear condicionamientos que disparen ciertas reacciones físicas ante ciertas situaciones. Si bien el condicionamiento clásico es algo que nunca pasa de moda, como vemos hay una cierta leyenda sobre todo esto.

También se han abierto webs y seminarios que proponen cursos o ideas sobre el estilo de vida bimbo, algunos con fines más onerosos que fetichistas.

El proceso de feminización transformadora y la leyenda de las rubias sin cerebro atrajo también a uno de los grupos más numerosos dentro de la jaula de grillos que es el BDSM. Los sissies. El porcentaje de sissies y transgénero pre-op que se interesa por este fetiche supera en mi opinión al de mujeres (nacidas genéticamente mujeres, se entiende) y cada vez crece más.

En última instancia la Bimbofication se contempla como un fetiche mental, basado en la actitud de ser bimbo, y ya no tanto ligado a una estética determinada. Cualquier observador imparcial diría que esto desvirtúa el objetivo mismo del fetiche, pero no veo que nadie levante una ceja.

Hay variantes que no podrían admitir duda. Las himbos, con algunas transformaciones MtF espectaculares gracias al esfuerzo personal y la medicina moderna, ahí están. Las bimbos negras o asiáticas, que han adaptado sin problemas el concepto y justifican la superación de la imagen clásica, que no de su esencia, son una estupenda aportación a un fetiche en principio un poco limitado.

Pero al mismo tiempo, otros intentos sí parecen inventar malabarismos con el concepto. Las chubby bimbos tratan de revidincar la, digamos, «libertad de forma» volcando la importancia en el campo de la objectificación y la actitud mental. Por el otro lado, las «bimbos inteligentes» no quieren ni oír hablar de ser seres objeto sin mente, sino poner su ingenio al servicio de su transformación y su servicio a un Top.

Pazuzu ha encontrado más de una chubby bimbo que además es inteligente.

La bimbofication es un fetiche que tiene su base tanto en la disciplina clásica como en prácticas algo más extremas, modificación corporal y tal, y que representa una forma de deshumanización u objectificación curiosamente ligada a la cultura popular de los Estados Unidos en concreto, y por extensión una imagen identificable en casi todo el mundo.

Y si has llegado hasta aquí, puedes comentar tu opinión más abajo o mandar un mensaje con tus opiniones, dudas o críticas, a ser posible constructivas.

Recuerden. Lo importante es divertirse.

La imagen que ilustra esta entrada procede de aqui.