El BDSM y la soledad parecen acompañantes eternos. Es un mundo al que no demasiada gente se asoma (aunque apuesto que hay más gente de la que pensamos) y que además no está bien visto socialmente. Muchos tabúes e ideas equivocadas conforman un imaginario social que no se corresponde con la realidad. Desviados, enfermos, parafílicos, maltratadores, dependientes emocionales… un sinfín de calificativos que más que intentar hacer daño lo que hacen es demostrar desconocimiento. Más papistas que el Papa.

Yendo al meollo del asunto. Practicar el BDSM, ya sea tan solo en la cama o en una relación 24/7, puede provocar una sensación de soledad. ¿A quién le voy a contar que me gusta azotar? ¿Cómo voy a contarle yo a mi amiga que a mi pareja, en este caso mi Amo, le obedezco en todo? ¿Cómo voy a decirle yo a alguien que si le falto al respeto a mi Dueño Él va a castigarme? ¿De qué manera explico que mi novio es mi sumiso y siempre está dispuesto a ser usado por mí?

Supongo que muchos de nosotros nos hemos hecho éstas o parecidas preguntas. Es por ello que determinadas situaciones, modos de comportamiento y prácticas son escondidas de puertas para fuera, aparentando ser una pareja normal y corriente. Vainilla. Imagino que, como todo, habrá quien lo lleve abiertamente con sus amigos y familiares. Sin embargo, no es lo normal.

La soledad es a veces bienvenida, pero otras muchas veces resulta un martirio. Existe una necesidad de poder hablar con alguien más allá de con quien practicas BDSM en la cama o en un día a día continuo. Por ello, desde mi experiencia personal (y como siempre decimos sin querer sentar cátedra) quiero dar algunas pinceladas que pueden ayudar a no sentirnos solos en este mundo.

Escribir un diario es siempre una buenísima manera de expresar y volcar nuestros sentimientos y modos de pensar. Cuando escribimos estructuramos ideas, y nos ayuda a desahogarnos o a pensar más detenidamente. Algunos Tops animan a sus bottoms a escribir sobre sus experiencias diarias, lo cual puede ser una actividad muy positiva.

En diferentes ciudades de la geografía española existen clubs o asociaciones dedicadas a la temática del BDSM. Ir a los diferentes eventos o encuentros informales como cafés o cenas son una buena manera de introducirte en este mundo, aprender más sobre él y conocer gente del entorno.

Las redes sociales aunque resulten frías en un contexto más personal, también son un canal válido para ponerse en contacto con gente afín. Hay numerosas páginas en español e inglés con comunidades BDSM, contactos y demás. Otras redes sociales como el Whatsapp o Telegram son una forma fácil de relacionarse. Digo Whatsapp y Telegram dando por hecho que a quien se tiene como contacto es a gente conocida a la que accedes a darle tu teléfono o viceversa.

Por último y no menos importante resulta imprescindible, como en todas partes, ser capaces de filtrar las personas. Sobre todo si tienes poca experiencia. En un mundo donde el sexo se da por hecho resulta mucho más fácil encontrar gente que solo busca un coto de caza aprovechándose de la predisposición o buena voluntad tanto de sumisos como de Doms. El sentido común (el menos común de los sentidos) y el ser un poco avispado es importante para detectarlos. No obstante podemos conocer gente maravillosa que puede apoyarnos, aconsejarnos o hablarnos desde su propia experiencia. Gente que sin querer ni pedir nada a cambio está ahí y de la que podemos aprender mucho o con la que podemos hablar un día que queramos expresar cómo nos sentimos.

Y hasta aquí esta entrada. No olvides comentar o contactarnos si tienes algo que aportar. Y como siempre decimos ¡Lo importante es divertirse!