Como siempre decimos en este blog, lo que sigue es una opinión y nada más que una opinión. Por lo tanto hablaremos desde la posibilidad y no desde la realidad. Hay que tomárselo con reservas y no como una verdad absoluta. Hablemos de sumisión y carácter.

Quizás el hecho de ser sumiso influya en el carácter. Depende de la persona y de sus circunstancias y experiencias vitales. Las personas sumisas son personas y, por tanto, tienen personalidad y carácter. Ser sumiso no significa ser una persona débil, vulnerable y frágil. Al contrario, el hecho de ser capaz de someterte por voluntad propia a una o varias personas suele ser sinónimo de tener un carácter fuerte y con las ideas bastante claras. Pero esto no es debate en este artículo.

Antes de ir al grano, hagamos distinción entre qué es carácter y personalidad, pues el título del artículo puede dar a entender que la sumisión cambia tu persona. Nada más alejado de la realidad.

Cuando hablamos de carácter no nos referimos a la personalidad. La personalidad es la propia forma de ser de cada uno, en la cuál se incluye el carácter y el comportamiento. Con carácter nos referimos a la forma de manifestar la personalidad de uno, una mezcla entre el temperamento y los hábitos aprendidos. Podemos decir por tanto que el carácter es la parte aprendida de uno, modificable y cambiante aunque en él se incluye la parte temperamental. Innata, hereditaria y no modificable.

Podemos decir, por tanto, que la sumisión podría influir en varios aspectos del carácter de la persona sumisa:

Tranquilidad. La sumisión puede otorgar un estado de calma debido a la aceptación del rol de la persona (igual que en el resto de roles dentro del BDSM). Además si la relación está bien estructurada con una serie de normas y reglas eso podría otorgar una estabilidad que muchas personas necesitan o buscan en su vida. Este orden puede traducirse en tranquilidad y paz mental. Esto nos lleva al siguiente punto, la disciplina.

Disciplina. Las normas y las reglas son necesarias en una relación BDSM y su cumplimiento conlleva disciplina. Ésta puede ayudar a estructurar la mente y por tanto la rutina de la persona sumisa. Establecer horarios, pautas y actividades de obligado cumplimiento (siempre bajo consenso) puede aumentar la sensación de responsabilidad y de logro personal. Proponer metas y objetivos a corto y medio plazo también puede ayudar a tener claras las metas y objetivos y no caer en la indefinición.

Libertad. Hay mucha gente que ven las responsabilidades en su trabajo o vida diaria como opuestas a sus tendencias sumisas. Muchos encuentran la sumisión liberadora ya que les permite ser ellos mismos y/o descargar la presión de su vida diaria.

Paciencia. El hecho de tener una serie de obligaciones como sumiso, o que la persona dominante sea quien guíe la relación y marque las pautas, puede aumentar la paciencia. Tareas como las posturas son prácticas comunes que pueden ayudar a convertir la paciencia en una virtud de la relación.

Sinceridad. Uno de los pilares principales de cualquier relación BDSM debe ser la sinceridad y la honestidad. Resulta imprescindible que la parte sumisa sea sincera transmitiendo cómo se siente y qué es lo que desea desde la honestidad. Más de lo que estamos acostumbrados en una relación vainilla. La parte Dominante también, claro.

Crecimiento personal. Las relaciones BDSM resultan más intensas y profundas que las relaciones vainilla. El hecho de abrirse como persona y ajustar aspectos de tu vida para que la relación fluya puede otorgar una sensación de crecimiento personal, de valorar aspectos generales de la vida y de sentirte realizado. Algo que no se paga con dinero.

Y ya sabéis lo que toca. Lo importante es divertirse.

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(La imagen de este post está tomada de aquí por Ramiro Nogal)