Hay bastante información sobre el BDSM en Internet. Hay páginas, comunidades, wikis, blogs, tiendas y demás esparcidos por el ancho mar, en diversos idiomas y pelajes. Algunos de ellos son estupendos. Otros no tanto.

Este blog no apunta a ser estupendo, sino a servirnos como distracción, entretenimiento, posible espacio de debate y, en cierto modo, como terapia. Es un rincón más de la red sobre el mismo tema, pero es nuestro y desde aquí tenemos la libertad de hablar de un forma de vida que nos apasiona y nos hace crecer y evolucionar como personas. Todo lo publicado aquí lo será desde una perspectiva personal y que nos representa a nosotros y nada más que a nosotros. No juzgamos a nadie, no pretendemos sentar cátedra aunque a veces seamos viscerales o apasionados. Todo lo que aquí se escriba será en base a nuestra opinión y valoraciones personales.

Y aunque el sitio sea nuestro, siempre se invita a participar constructivamente. Por eso los comentarios y el formulario de contacto están abiertos desde la educación y el respeto mutuo. Por eso os animamos a colaborar con artículos propios, noticias y contenido que pueda ayudar a que este rincón acoja cualquier visión y punto de vista.

Y para contestar a la pregunta título del post, lo hacemos porque queremos hacerlo. Y eso es lo importante 🙂